A 50 años de las Directrices de la OCDE: la Conducta Empresarial Responsable como nuevo paradigma para las organizaciones.
Por Julián D’Angelo
Director del CENARSECS (FCE-UBA)
El pasado 7 de julio participé del evento virtual de lanzamiento del Informe de la Revisión de Pares del Punto Nacional de Contacto Argentino (PNCA) para las Líneas Directrices de la OCDE sobre Conducta Empresarial Responsable (CER), organizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Argentina. Una instancia que marcó, además, dos aniversarios de especial relevancia: los 50 años de las Directrices de la OCDE, adoptadas en 1976, y los 20 años del Punto Nacional de Contacto Argentino, en el ámbito de la Cancillería.

Más allá de la importancia institucional del encuentro, esta conmemoración constituye una interesante oportunidad para reflexionar sobre un concepto que, aunque todavía es poco conocido fuera de ciertos ámbitos especializados, está llamado a ocupar un lugar central en la agenda de las organizaciones públicas, privadas y sociales: la Conducta Empresarial Responsable.
En sus inicios, la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) era entendida principalmente como un conjunto de acciones voluntarias destinadas a generar un impacto positivo en la comunidad. Con el tiempo, ese enfoque evolucionó hacia una visión más amplia, vinculada al desarrollo sostenible, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), los criterios ESG y la creación de valor compartido.
Estos cambios no fueron solo una cuestión semántica, y hoy, este paradigma continúa evolucionando
La Conducta Empresarial Responsable propone un cambio de perspectiva, que no se ocupa únicamente de desarrollar iniciativas sociales o ambientales, sino de asegurar que la actividad cotidiana de la organización respete los derechos humanos, proteja el ambiente, promueva la integridad, fortalezca las relaciones laborales y genere valor de manera ética y sostenible en toda su cadena de valor.
En este contexto, las Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales sobre Conducta Empresarial Responsable se han consolidado como uno de los principales estándares internacionales de referencia.
Uno de sus mayores aportes consiste precisamente en incorporar el concepto de debida diligencia, entendida como un proceso continuo mediante el cual las organizaciones identifican, previenen, mitigan y, cuando corresponde, remedian los impactos negativos que puedan generar sobre las personas, el ambiente y la sociedad.
Este enfoque representa un cambio profundo.
Durante décadas las empresas gestionaron principalmente los riesgos para su propio negocio. Pero ahora se espera que también gestionen los riesgos que sus decisiones pueden generar sobre terceros.
Otro aspecto distintivo de las Directrices es que cuentan con un mecanismo institucional único: los Puntos Nacionales de Contacto (PNC).
Actualmente existen 52 PNC distribuidos en los países adherentes a la Declaración de la OCDE sobre Inversión Internacional y Empresas Multinacionales.
En América Latina funcionan ocho, entre ellos el argentino.
Su misión consiste en promover las Directrices, fomentar el diálogo entre los distintos actores y facilitar mecanismos no judiciales para abordar situaciones vinculadas con su implementación.
Precisamente por ello adquiere especial relevancia la reciente Revisión de Pares, un proceso mediante el cual expertos internacionales de la OCDE y representantes de otros Puntos Nacionales de Contacto evalúan el funcionamiento de cada PNC, identifican buenas prácticas y formulan recomendaciones para fortalecer su desempeño.

En 2025, como integrante del Consejo Consultivo del Punto Nacional de Contacto Argentino, participé activamente en esta última revisión del PNC de Argentina.
Fue una experiencia enriquecedora que, no solo permitió intercambiar visiones entre organismos públicos, empresas, universidades, sindicatos y organizaciones de la sociedad civil, sino también reflexionar colectivamente sobre los desafíos que enfrenta la Argentina para consolidar una cultura de Conducta Empresarial Responsable.
Desde el CENARSECS de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires entendemos que las universidades deben cumplir un papel fundamental en este proceso.
No solo formando profesionales técnicamente competentes, sino también contribuyendo a desarrollar organizaciones más éticas, sostenibles y comprometidas con el bien común.
En un contexto global donde los inversores, los consumidores, los organismos internacionales y la ciudadanía demandan cada vez mayores niveles de transparencia y responsabilidad, la Conducta Empresarial Responsable deja de ser una opción para convertirse en un componente esencial de la competitividad, la legitimidad institucional y el desarrollo sostenible.
Celebrar los cincuenta años de las Directrices de la OCDE es, en definitiva, mucho más que recordar un documento histórico.
Es reconocer la vigencia de un marco que continúa evolucionando para responder a los desafíos del siglo XXI y reafirmar el compromiso de quienes creemos que el desarrollo económico solo puede ser verdaderamente sostenible cuando está acompañado por la ética, el respeto por las personas y el cuidado del planeta.

También te puede interesar
Las empresas en tiempos de pandemia
abril 21, 2020
Se presentó el libro «Responsabilidad Social y Universidad. Agenda Latinoamericana» en la UBA.
agosto 10, 2019